Cuando yéndote no te vas

Tu risa me parecía exagerada,

Esos gestos estrafalarios para no decir nada

La necesidad de estar presente, aún ausente

Hoy sé, debe ser de tus mejores dones

Te fuiste hace años, y cada día encuentra su momento

Y te trae, en un recuerdo, en un sorbo de vino

En esa canción, la cual apago apenas reconozco sus primeros acordes

No podías irte y ya, tenías que dejarme maldita en la memoria rebelde

Siempre igual, las nubes aparecen un día, el sol otros, la luna…

La luna, perversa impostora, me hizo creer el cuento de nuestras dos mitades

Y las estrellas hoy ya no se animan a mirarme, me fallaron o les fallamos?

Me enojo, sigo escribiendo para encontrarte, y decirte qué

Mirarte cómo, tocarte dónde, me enojo de nuevo

Me pongo las mismas trampas una y otra vez,

Y siempre resbalo con la cáscara de la ilusión

Y caigo una y otra vez, y me levanto

Y me perjuro, esta es la última vez,

Y me estrello con esa realidad que me abruma, que me agota

Lo simple me aburre, lo complejo me desgasta

Retrocedo, te recuerdo tan sabio tomando decisiones por mí

La capacidad de tener respuestas a preguntas que aún yo no había formulado

Avanzo, estás en el pasado, te quiero ahí, pero te gusta volver,

Persuadirme de que no puedo recorrer lo que queda sin vos

Solo para enaltecer tu ego, no te dejo, todo lo que sos, lo suelto

Lo dejo dentro de una caja que naufraga en el río

Como cada compromiso hipotético que supimos realizar

Empiezo de nuevo, y la misma incógnita aturde mi ser

¿Cuánto tiempo pasará hasta que te desvanezcas?

Otra batalla que te encuentra vencedor,

Logrando sin estar, hacerte un inmune presencial

Alguien que cuando se está yendo, nunca se va.

Del Libro “Oceano Ambulante”, Ediciones Croupier 2015


Maria-Puetrueli-Escritora-Critica-Guionista-Firma-Smallest

Mary Putrueli Written by:

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