Por favor, no te cases!

Era un pedido desde el fondo de mi corazón, tal vez egoísta por desear para mi, a el hombre que otra mujer había encontrado para ella, pero tanto él como yo sabíamos que nos amábamos desde el día que nos vimos por primera vez, y aunque nos encontramos tarde, no podíamos soltarnos.

Estábamos relacionados hace muchos años, solo queno lo sabíamos y nunca habíamos coincidido en ningún reunión, Pedro era el hermano del novio de mi prima, ella estaba de novia desde los 18 años con José, quién era de la provincia de San Luis,
y a los 21 se había venido a vivir con mi prima Julia.

Para el cumpleaños 25 de José mi prima le hizo una fiesta sorpresa e invitó a toda la familia de él y por supuesto a todos nosotros, ese día nos conocimos con Pedro, de una manera bastante particular.

Para variar yo llegaba tarde, Julia nos había pedido por favor que estemos antes de las nueve y media de la noche, que a esa hora llegaba con José al departamento; llegué toda sofocada a las corridas hasta la puerta del edificio, y justo entraba un chico, al que le grité algo como: perá perá! Medio asustado se dio vuelta, y atajó la puerta de mil kilos que estaba pronta a estrellarse en mi cara.

Después de darle las gracias, subimos juntos al ascensor, los dos íbamos al mismo piso: el sum, y así comenzamos a hablar y presentarnos, recuerdo perfecto cuando me dijo: buenísima la remera (decía en inglés algo como: cuando tenga novio lo voy a traer) dijo eso y antes que me pudiera sonrojar…se paró el ascensor.

Pasamos treinta y cinco minutos hablando de nosotros, qué hacíamos, trabajo, estudio, gustos, hasta libros y películas, y creo que fue unos segundos antes de que el ascensor retome su rumbo, cuando me dijo: – A fin de año me caso (estábamos en marzo) y sin saber más que era un morocho hermoso de ojos verdes, que estudiaba filosofía y que le encantaban las películas de Chaplin, sentí que el ascensor se había ido hasta el fondo, pero no, subió hasta el sum y en toda la fiesta, no nos volvimos a hablar, solo nos miramos toda la noche, sonreímos, bailamos cerca, charlábamos en conversaciones contiguas, pero no nos dijimos nada más.

Al día siguiente me escribió un mensajito (nunca pregunté quién le dio mi celular) diciéndome que se quedaba el fin de semana en Buenos Aires, si podía y tenía ganas de mostrarle la ciudad, y sabiendo que iba camino a algo complicado, me escuché diciendo: Obvio!! No tengo nada que hacer! (cancelé dos almuerzos y un teatro)

Pasamos un fin de semana hermoso, charlando, mirándonos, conociéndonos, y sin duda, aunque ninguno era consciente…enamorándonos (¿alguien será consciente del momento donde estás a punto de dejarte perder locamente por la otra persona?). Se fue el domingo a la noche… y sentí el vacío más grande del mundo.
Una semana sin saber nada de él, sin haberle contado a nadie de ese fin de semana hermoso donde sin habernos rozado estuvimos uno dentro del otro.

Me llegó un mensaje por facebook, y así nos empezamos a escribir día por medio, contándonos todo, enviándonos fotos. En Agosto viajó por trabajo a Buenos Aires. No se por qué le ofrecí ir a buscarlo a Retiro, y ahí vi llegar el micro lo vi a Pedro mirando por la ventana, cuando se encontraron nuestras miradas, todo lo demás dejó de existir…bajó del micro, dejó su bolso al lado de mis pies…me dijo. -Hola, y yo… como si alguien se posesionara de mí le dije: -Por favor, no te cases.
Me besó sin decir nada y nos fuimos a mi casa, pasamos todo el fin de semana juntos, no volvimos a tocar el tema; volvió a su provincia, y al mes, tocó el timbre de mi casa y me dijo: Espero que no te hayas arrepentido, nos besamos entre sus valijas y nos abrazamos para nunca más soltarnos.

Dos años después fuimos al cumpleaños de José, en aquel edificio bendito donde nos habíamos conocido, y cuando estábamos por el piso 6 el ascensor se detuvo, el sonrió…y me dijo: Por favor, casate conmigo.”

Seleccionado por la Editorial Dunken para el libro “Selección cuentos y poesías”, 2015.


Maria-Puetrueli-Escritora-Critica-Guionista-Firma-Smallest

Mary Putrueli Written by:

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