Papá

Papá

Quizás nos vimos antes
En un pacto secreto de padre e hija
De esas vidas pasadas a veces repetidas
Tal vez vos siempre fuiste el caballero de la armadura oxidada
Y yo fui aquella doncella reacia a las muñecas doradas

Nos corre la pasión por las venas de la lectura voraz
La misma que estalla en la pantalla del cine
Que tanto me enseñaste a amar
Tantos domingos nos unimos en el ritual

De esas banderas azul y oro que no dejaban de flamear
Tu cuidado atento a cada paso en mi andar
Incluso en la niñez cuando la arena me solía quemar
Formada en uno y mil caprichos juzgados por lo demás

Que hablen todo el tiempo los que no saben
Todo aquello que vos por mi serías capaz de dar
A veces pienso el por qué tardé tanto en llegar
Hubiese apurado el paso sabiendo lo que me hacía desear

Me regalaste dos soldados incondicionales con quienes aprendí a jugar
Y aunque te hicimos enojar en batallas de nunca acabar
Todo lo que somos hoy se debe a que vos siempre nos enseñaste a luchar

Dueño de trabajos multiplicados en noches eternas en soledad
Una tribu en su casa gracias a eso, puede descansar en paz
Coincidimos divertidos en una soberbia falaz
Nos divertimos juntos en las bromas que le hacemos a la reina del clan
La cual se enoja cuando confabulamos en su contra algún jocoso plan

Nada es casualidad en la ruleta del azar,
Yo por las dudas recuerdo el consejo de al negro el once no dejar de apostar
Tantas enfermedades que nunca tuve supiste sanar, esas claro, cuestan más
Debe ser por eso que el mundo entero suele callar si de medicina es que vos hablás

Dijo la santa mayor la frase de dar más allá del dolor
Yo quiero un mundo de generosos en silencio, como vos, el mejor.
Si bien amiga de las letras confieso ser,
Cuando vos me decís contá conmigo, no hasta una si hasta tres
Yo siento que mi orgullo para con vos no deja de florecer

Y deseo con mi corazón entero, si algún día una vida acompaño a crecer
Poder brindarle todo eso que vos sembraste en mí, el amor y el saber.
Aliado en mis locuras, incluso en aquellas primeras difíciles de entender
Que bendición del cielo, Dios me supo conceder,
Al brindarme entre todos los padres del mundo, al que más me supo querer.

 


Maria-Putrueli-Escritora-Critica-Guionista-Firma-Smallest