PROMESA DE NIÑO

La otra noche tuve un sueño…esos que nos cuesta distinguir si realmente estamos dormidos, o estamos soñando despiertos.

Caminaba por una playa de arenas blancas, el mar cristalino rompía besando la orilla, jugueteando con los pies de un niño inquieto que corría intentando no ser atrapado por la espuma desbordante de las olas.

Me detuve a observar a aquel pequeño, se lo veía tan feliz, tan sereno, sin ninguna preocupación, sin ninguna obligación, corría como si el viento no lo pudiera atrapar, como si el tiempo se hubiera detenido en esa mañana de verano, yo no podía dejar de mirarlo, y para mi sorpresa cuando giró sobre su hombro y coincidimos con la mirada, me sonrió y con un pequeño gesto de su mano, me pidió que me acercara.

Cada paso que fui dando hacia él, sentía  como el corazón se aceleraba más, como mi pulso se inquietaba y cuando llegué frente a él, entendí por qué, ese niño…era yo.

Me pidió que me sentara a su lado, cuando me acomodé, ambos contemplamos el mar por un tiempo en silencio, hasta que su voz, mi voz se hizo presente.

Hace noches te espero acá, pero siempre estás tan cansado, que cuando inicias el camino por la playa, caes rendido de sueño y no nos podemos ver, hoy tenía que ser, tengo tanto que quiero decirte, tanto que quiero pedirte, por vos, por mí, por nosotros.

Necesito que vuelvas a reir, a descostillarte de risa, sin importar quien esté, quien mire, que vuelvas a caminar descalzo por el pasto, que te tomes un rato por la noche, y salgas a saludar a la luna…te acordás cuánto queríamos jugar en la luna de chicos?, cuantas veces nos quedamos dormidos contando estrellas, o esperando ser testigos del paso de una estrella fugaz, con un sinfín de deseos que queríamos pedirles.

Sé que estás perdido, hasta hace unos años íbamos juntos a todos lados, y hace tiempo, yo juego solo en esta playa, porque vos estás muy ocupado creciendo, y mientras te vas volviendo más grande te estás sintiendo más pequeño.
El momento es ahora, podemos recuperar todo lo que no supiste  ver antes, podemos tomarnos un helado en la plaza, y reírnos si se nos cae sobre la ropa.

Querete más, no dejes que nadie te diga que no podes o no debes hacer algo, hay algo en vos, un camino interno, una luz encendida que es la única guía que tenes que seguir, el compás de tu corazón es el que marca el ritmo al que vas a vivir, escuchá a tus amigos y a tu familia, pero no dejes que las decisiones de tu vida, las tome otro que no seas vos, puedo garantizarte que todos ellos estarán allí apoyándote, a tu lado, porque las personas que nos rodean nos definen, y sos perfecto de la manera que sos, y el mundo te aceptará como vos quieras ser aceptado.

No dejes pasar un solo día sin decirle a alguien cuanto lo querés, cuanto lo extrañas, da todos los abrazos que puedas dar, y sobretodo dejá que te abracen, los brazos de un ser querido pueden ser el equilibrio perfecto que necesitamos para no tambalear cuando las cosas no salen como esperábamos.

Llorá si lo sentís, pero no dejes que las lágrimas se instalen en tu corazón, dejá ir lo que no te hace sonreir a diario, no dejes nunca de charlar con los bebés, sin que entendamos lo que nos dicen, nos enseñan que podemos ser a veces la mano que alguien necesita para saber que su mundo está en paz.

Viajá todo lo que puedas, si podes vos, y si no a través de los libros, cada viaje de la imaginación es una oportunidad para explorar miles de mundos distintos, y volver más feliz al tuyo.

No pelees tanto, cuando no te alcance el tiempo para estar con la persona que amas, esos minutos perdidos se volverán irrecuperables, no dejes nunca de buscar el amor, si lo encontrás, cuidalo con todas tus fuerzas, es tan difícil encontrar la pieza que nos completa, que nadie la elija por vos, y no desesperes, se va a acomodar sola.

No hagas nada sin pasión, contemplá todos los atardeceres que puedas, respirá el aire que te rodea, y por favor lo más importante que necesito pedirte antes que te vayas es, que hagas lo que hagas en la vida, no vuelvas nunca  a soltarme la mano.

Con los ojos llenos de lágrimas me incorporé, empecé a caminar nuevamente por donde había llegado a la playa, y noté que el niño no me seguía, le estiré la mano, con una promesa en mis ojos de nunca más olvidarme de él, me miró y me dijo:-esta noche me quedo jugando un rato más por acá, pero si vos queres, mañana cuando despiertes, estaré a tu lado todos y cada uno de los días de nuestra vida.

Del Libro “Imaginando Sueños”, Editorial Croupier 2015

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Maria-Puetrueli-Escritora-Critica-Guionista-Firma-Smallest


Mary Putrueli Written by:

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